Un balneario tradicional bajo asedio
Por aire, mar y tierra, grandes y pequeñas han sentenciado de muerte a Colán Por Nelson Peñaherrera Castillo COLÁN, Piura – Antes que Máncora la relegara a un segundo lugar –que también está perdiendo—, éste era el balneario piurano por excelencia. Ahora está condenado a irse degradando, ahogado por los intereses corporativos y comunales que pueden barrer siglos de tradición, como la vez que hirieron al acantilado que lo resguarda. La Esmeralda de Colán, mejor conocido como Colán a secas, está a merced de la contaminación de sus aguas y de las olas que amenazan las construcciones próximas a (por no decir encima de) la orilla del mar. Un fenómeno natural es el verdugo que la condena a una muerte lenta. La confluencia de las corrientes de Humboldt y de El Niño también trae animales muertos que quedan varados en las orillas: marsopas, lobos de mar y delfines han sido reportados en la zona. Miguel Alarcón Ato, presidente de la Asociación de Residentes y Propie...