Cuando un grupo de jóvenes ecologistas se deslumbró por la riqueza superficial en el Codo del Pozuzo, se halló también con que muchos ambicionaban las riquezas subterráneas; entonces, ideó soluciones creativas a la controversia. Por Nelson Peñaherrera Castillo Oxapampa , Pasco – Si en 2005 tenías un dólar en el bolsillo y no sabías en qué gastarlo, el proyecto Selva Libre pudo interesarte. Era una iniciativa creativa lanzada por el grupo del mismo nombre, que luchaba por constituirse en un organismo sin fines de lucro para desarrollar un proyecto creativo de conservación en el Codo del Pozuzo. En sus documentos de alerta, Selva Libre sostenía que si aportabas un dólar, ellos y ellas lo invertían para proteger alrededor de 333 metros cuadrados, que equivale al 30 por ciento (o una casa y media) de la superficie de una manzana promedio, en un barrio limeño. El grupo, siguiendo con la matemática, iba más allá: si tenías 30 dólar...