jueves, 25 de mayo de 2017

Tres instituciones se unen para favorecer cultivo de tubérculos en América Latina y el Caribe

Lima, 15 de mayo, 2017. Dos organismos internacionales especializados
en desarrollo agrícola y rural unirán esfuerzos con el Centro
Internacional de la Papa (CIP) para aprovechar conjuntamente sus
conocimientos y experiencias en diversos temas agrícolas y
medioambientales que beneficien a la región de América Latina y el
Caribe.

Ello será posible gracias al convenio marco suscrito en Lima, Perú,
entre el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura
(IICA) y el Centro Internacional de la Papa (CIP) para el diseño y
ejecución de proyectos de cooperación técnica en diversos rubros de
investigación y tecnología agrícola.

Además, estos dos organismos firmaron una carta de entendimiento con
el Instituto de Investigación y Desarrollo Agrícola del Caribe
(CARDI), para identificar acciones de cooperación conjunta para el
desarrollo del camote.

El convenio marco y la carta de entendimiento fueron suscritos en la
sede central del CIP, en presencia de las más altas autoridades de los
organismos participantes, encabezadas por el Director General del
IICA, Víctor M. Villalobos; el Director Ejecutivo del CARDI, Barton
Clarke; y la Directora General del CIP, Barbara Wells.

El IICA es el organismo especializado en agricultura del Sistema
Interamericano que apoya los esfuerzos de los Estados Miembros para
lograr el desarrollo agrícola y el bienestar rural desde hace 75 años.

El CARDI es una institución de la Comunidad del Caribe (CARICOM)
encargada de brindar servicios de investigación para fomentar el
desarrollo agrícola y promover la coordinación e integración de esos
servicios en la región del Caribe.

El IICA y el CARDI ya tenían un acuerdo de cooperación técnica para
abordar conjuntamente las prioridades y desafíos del sector
agropecuario en el Caribe, especialmente aquellos relacionados con la
investigación orientada al desarrollo y la innovación.

La carta de entendimiento suscrita entre estas dos entidades con el
CIP busca establecer las líneas maestras para la colaboración técnica
y científica entre las partes, específicamente en investigación y
desarrollo del camote, un cultivo de gran importancia económica en el
Caribe, pero también para identificar acciones relacionadas con la
seguridad alimentaria y la calidad de vida de las personas en la
región del Caribe.

El convenio marco firmado entre el CIP y el IICA posibilitará la
colaboración en tecnologías de producción, nutrición, servicios de
asesoría a productores rurales y gestión del cambio climático.

Algunos rubros ya identificados para iniciativas conjuntas son la
promoción de la innovación y competitividad de las cadenas de valor de
las raíces y tubérculos, el desarrollo de productos a partir de estos
cultivos y un mejor acceso y manejo de su germoplasma.

Pero no solo el agro se verá beneficiado, ya que el convenio marco
prevé la colaboración en la investigación y generación de tecnologías
que contribuyan a solucionar problemas ambientales y del cambio
climático, poniendo énfasis en la agro-biodiversidad, su conservación
y uso sostenible.

Barton Clarke, Director Ejecutivo del CARDI, destacó: “Cada año, los
huracanes impactan en -al menos un país de- la región del Caribe con
consecuencias devastadoras. Esta unión con IICA, que tiene presencia
en todo el continente, y con el CIP que aún no está presente en la
región, nos permitirá contar con una diversidad de papas y camotes,
con un alto aporte nutritivo, resilientes a los cambios del suelo y el
ambiente, y que son claves ante situación de desastre”.

“Los países en vías de desarrollo necesitan proyectos como el que
firmamos hoy, porque necesitan cultivos mejorados para sus
productores. Gracias al banco de germoplasma ellos pueden acceder a
material mejorado, desarrollar nuevos productos y rescatar los
tradicionales, pero libres de enfermedades y resilientes al cambio
climático”, declaró el Director General del IICA, Víctor M.
Villalobos.

“Está claro que con el convenio cada institución firmante -CARDI, CIP
e IICA- gana. El IICA apoya a CARDI facilitando el acceso a centros de
excelencia como el CIP, somos un puente, y así facilitamos el proceso
de crecimiento del banco genético. Nosotros ofrecemos material de
impacto agrícola, una red de expertos y especialistas internacionales,
proyectos y prácticas”, agregó Villalobos.

Por su parte Barbara Wells, Directora General del CIP, señaló: “La
malnutrición crónica es una realidad. El camote de pulpa anaranjada es
una versión mejorada del camote que conocemos, que posee betacaroteno,
precursor de la vitamina A, lo cual constituye una gran herramienta en
el combate a la malnutrición, por su alto contenido de vitamina A que
es asimilada rápidamente y transmitida, por ejemplo, por las madres
lactantes a sus bebés, evitando así la ceguera infantil por
malnutrición”.

El convenio tiene una duración inicial de cuatro años renovables,
durante los cuales se suscribirán una serie de acuerdos o cartas de
entendimiento específicas para la ejecución de las acciones conjuntas.

Por su parte, la carta de entendimiento tendrá un año de vigencia,
período en el cual los tres organismos colaborarán en identificar
futuras iniciativas con raíces y tubérculos, tales como gestión del
germoplasma, mejoramiento genético, tecnologías de producción y
fortalecimiento de las cadenas de valor.